
Cuando las manecillas marquen el minuto
sólo quedarán cadáveres de botellas
sobre la mesa,
junto a las alas rotas
de memorias olvidadas
y miradas arañadas
o
quizá….
se quebrante el silencio
en palabras sin sentido
y sin dueño,
con la locura al ras de la razón
nublando el humo del cigarrillo
y a las sonrisas frías
que enmarcan rostros quebrados,
ojos tristes ocultando una verdad
cruel y despiadada
de una vida inexistente.
Las manecillas se tragarán
esos momentos efímeros
o, tal vez…
se encajonarán en las noches,
con las miradas rotas
y las alas arañadas
tomando cadáveres de sueños
en el inconstante vaivén
de la noche.
ufff, que poema.
ResponderEliminarese inconstante vaivén oscuro...
besos volados.
Sí, estoy de acuerdo con Juanra... El poema es ocuro, opaco y muy, muy hermoso. Me gusta esta línea que lehas imprimido a tus textos.
ResponderEliminarUff... Depeche Mode, de fondo....
Un abrazo grande.